miércoles, 29 de octubre de 2008

"Más Mercadeo de los Diputados"

Entre plena crisis financiera y económica, entre el transcurso de las elecciones norteamericanas, ¡¡sí!!, aquellas que despiertan expectación en todo el mundo..., entre noticias de la calada de "Absueltos los 16 jóvenes que quemaron fotografías del Rey en Gerona", he encontrado una noticia que, desde lo absurdo de la situación, me ha sobresaltado, me ha llamado terriblemente la atención... déjese saber; la de que unos ciento noventa diputados, ¡¡sí señor, ha oído usted bien!!, ciento noventa, casi dos centenares de señorías no han asistido, hoy miércoles, a la sesión de control al gobierno. Parece simplemente un hecho casual, pero mi comprensión no llega a comprender tanto despiste. ¿A qué dedican el tiempo sus señores parlamentarios? ¿Acaso sus percepciones salariales no les son suficientes para cumplir sus labores como representantes del Pueblo Español?
Hace unos días Manuel Martínez publicaba en este mismo blog un artículo realmente interesante titulado: "El Mercadeo de los Diputados". He de confesar que, tanto en un principio como en un fin no comparto sus opiniones respecto a lo sucedido en la votación de las enmiendas a los Presupuestos Generales del Estado, pero he de reconocer que, en el fondo, toca algunos aspectos en los que en mi opinión lleva algo de razón. El aspecto más importante, que en mi opinión, deja entrever es el de la separación, en la escisión que el poder político contemporáneo esgrime con la sociedad civil, que recibe su compromiso tan sólo cada cuatro años. Después del compromiso, aparente y formalmente dado de facto modo en las elecciones, una vez que el parlamentario se hace con su escaño, es cuando vuelven los olvidos, es cuando el ciudadano que se esconde bajo un rostro político deja o enmudece sus compromisos y queda todo en programas políticos caducados, en fotos que engalanan un álbum de recuerdos. 
Cuando el político olvida su esencia, que no es más de la de ser también ciudadano, olvida el fin de sus actos y se convierte en medio tácito de sus intereses. Lo llevamos observando estos últimos días, semanas, meses y años...casos tan sorprendentes como el de la "Operación Malaya" en Marbella, o los escándalos que se están viviendo tanto en San Fulgencio y Bigastro (Alicante) por aquellos, dígase alto y claro, "POLITICUCHOS de primer grado", nos enseñan a la masa ignorante que no siempre la democracia consiste en un sistema perfecto, que aquellos que prometen por el bien social no son más que arañas que trepan en favor de sus bienes propios... Pero así es la realidad, una realidad que se asienta en la falta de compromiso de sus amados políticos, que mantienen, o creen mantener en la ignorancia, a los ciudadanos. En mi opinión no es que la masa sea ignorante, sino que más bien es olvidadiza y arroja al pozo de los recuerdos este tipo de escándalos que sorprenden tan sólo por semanas, meses, quizá en ocasiones algún año.
Hace unos días fui espectador, como muchos españoles por los medios informativos, de la salida de prisión de Don Julián Muñoz, y dígase de Don porque a la vista de las imágenes de su salida quién diría que formó parte de una de las tramas de corrupción política, quizá, más sorprendentes de este país. 
Sí, querido Manuel, la política, uno de los mayores artes a los que la persona está llamado a participar, se convierte en un rito sucio, en un compromiso, en ocasiones vacío, así como lo estaban algunos más de 190 escaños de la cámara baja de nuestras Cortes... ¡¡Quién diría que estos señores cobran de media unos 4000 € mensuales!! y lo más importante, no es que dejen un escaño vacío, sino que demuestren a la sociedad que sus conciencias políticas, realmente, están vacías. No creo que exista tan sólo crisis económica, creo que existe crisis de compromiso, crisis de entender qué es democracia, compromiso, ciudadanos... Ellos han de recordar que son también ciudadanos. 


Iván M. Ferrer

domingo, 26 de octubre de 2008

El miedo a la Historia

En esta gran nación, la nación de los españoles, ha existido y existe, en mi humilde opinión, una serie de debates un tanto...no sabría usar la palabra indicada, pero quizá la que más se ajuste sea la de, "esperpéntico". Evidentemente, deformamos notoriamente la interpretación de la realidad y solemos, en la mayoría de las ocasiones, ser grotescos, ciegos y auto-confundirnos en la autocompadecencia. Miedosos de la historia, caminamos en el pánico de recordar, de aprehender, de asimilar...

El español puede borrar cuarenta páginas, negras páginas de su historia y permanecer callado, silencioso, cautivado en su vanidad innata, arrogancia inútil que justifica dando razón de sus grandes logros, los inconfundibles logros del pasado. El español ama y odia, envidioso de su prisión arraigada en los campos del recuerdo; odia y ama, avaricioso de miedos absurdos que columpian su existencia. En nuestros días, ha comenzado un proceso, criticado por muchos, alabado por otros...pero que, en el fondo, hará que nos encontremos con una realidad que ha pretendido ser olvidada desde hace ya algún tiempo. A aquel que fue motivo de orgullo para nuestro país en las causas contra Pinochet, se le recrimina ahora el meter las narices en nuestra historia, el querer dar la oportunidad a cientos de familias que reclaman poder enterrar a sus seres queridos, poder devolver la identidad a aquellos centenares de cadáveres que yacen ocultos en los campos de España. 

Muchos aluden a un "espíritu de la Transición", que no es que esté muerto sino que más bien ha llegado el tiempo de dar un paso más. En un gran artículo de mi compañero de fatigas José María Martínez, él menciona que "cuando alguien rescata del pasado determinados recuerdos y rencillas, normalmente lo hace desde el rencor y el revanchismo", con mi más sincero cariño esto me parece un gran error. Sinceramente, ¿a nadie se le ha ocurrido mencionar la palabra justicia? ¿por qué nos empeñamos en seguir presos de conceptos como rencor o revanchismo? Se dice que no es momento de abrir las heridas, pero ¿qué herida más grande puede haber que no saber que fue de tu ser querido, donde yace su cuerpo, aquel que fue tiroteado con balas de ira, balas que acallaban con odio? El espíritu de la Transición no ha sido traicionado y no lo será mientras se arraigue un principio fundamental de las sociedades democráticas, esto es, la Justicia. Como bien apunta Iñaki Gabilondo, éste espíritu fue el espíritu de la prudencia de una sociedad atemorizada, un ejercicio asimétrico, en donde los vencedores nunca perdonaron a los vencidos, ni a nadie; mientras, los vencidos nunca pasaron factura a los defensores del régimen. Es cierto, la transición supuso un gran acto de perdón, pero ¿de quién?

En éste intenso debate, en la mayoría de ocasiones, sale a relucir, con boquita pequeña, la famosa Ley 46/1977 o Ley de amnistía como así se conoce. Se argumenta que las investigaciones o el proceso abierto por Garzón es contrario a la legalidad, a esta ley en concreto. Mi inteligencia no llega a entender como una ley que fue elaborada para romper muchas de las atrocidades jurídicas existentes en el régimen anterior, puede condicionar este proceso. Muy señores míos, la amnistía fue concedida a los prisioneros de la dictadura, a la España plural que se escondía, no a aquellos que arremetieron en contra de la diferencia, no a aquellos que desposeyeron de la vida a cientos de muertos que padecieron las consecuencias de una dictadura, y mucho menos, a Francisco Franco Bahamonte.

No se trata de "tesis revisionistas", porque estos procesos, éste proceso en concreto, no trata de revisar la historia, sino de ir a la historia, desenmascarar los fantasmas que quedaron ocultos, o más bien a aquellos de los que nunca hemos querido saber. En cambio, viejos fragasaurius opinan que es un disparate y un gravísimo error la búsqueda de la verdad, o gentucilla barata que ríe al opinar sobre la solicitud del certificado de defunción del General Franco. Cuando observo eclipsado estas aptitudes pienso en aquel anciano hombre que hablaba de un recuerdo de oídas sobre su padre, al cual no recuerda porque nunca conoció, ni tan siquiera llevó flores a un pobre cementerio...responded a él, a su infancia, a su vida, que es todo un absurdo y ridículo error. 

Una sociedad democrática madura, comprometida, reconciliada, ha de ser capaz de destapar su historia, de enfrentarse a ella con arraigo, con fuerza, porque no ha de temer a la verdad.

 

 

No perdono a la tierra y a la nada...

 

Iván M.Ferrer

jueves, 23 de octubre de 2008

"El Mercadeo de los Diputados"

Es cada cuatro años cuando durante un corto pero, eso sí, intenso de tiempo los componentes de la clase política de nuestro país saltan a la palestra para recabar el voto de los españoles.

Es un rito, como tantos, parecido a ese que tenía lugar cada año en Punxstawnwey (“El día de la marmota”). Todos los políticos se engalanan, los asesores de imagen hacen su particular agosto, las tertulias televisivas y radiofónicas no dejan de sonar monotemáticamente durante ese periodo, con los típicos visionarios discutiendo si ganará este partido o aquel. Bueno.

La POLITICA, el mayor arte al que el hombre está llamado a participar se convierte así en un rito sucio, oscuro, lleno de intereses y de hombres interesados. Y claro, el lector se preguntará, a donde quiere llegar con este título y con este comienzo.

La raíz reside en el reciente debate de los Prepuestos Generales del Estado, que están siendo debatidos en el Congreso de los Diputados, o el Mercado de los Diputados, como ustedes mejor lo vean, porque yo si que vislumbro claramente de que se trata de un autentico Mercadeo de los diputados.

Un mercado donde los mercaderes son elegidos por todos nosotros y juegan con nuestra voluntad como si se tratase de objetos o de cifras. Menos mal que siempre hay alguna gloriosa excepción, y no me refiero a ningún partido en concreto, sino a Diputados con nombre y apellidos.

Y es que el  Gobierno ha sido capaz de comerciar con todo tipo de mercancías con el fin de sacar adelante estos PGE; no sólo él, sino también el partido que lo sustenta y los que lo han apoyado. Analicémoslo.

El Gobierno ha sido capaz de seguir creando más diferencias entre las regiones que conforman España. Más autonomía a la Comunidad Autónoma del País Vasco (I+D+i), equiparación de la Ertzainza con el CNP a nivel de prejubilaciones (veremos a ver cuando es al revés en cuestión de sueldos). Y más millones de Euros para aquellas tierras. Al igual que con Galicia, por recibir el apoyo del BNG.

¿Son acaso esas dos regiones privilegiadas dentro de España? No, ¿verdad? Entonces, ¿donde encontraremos el por qué de esas inversiones desmesuradas en esas regiones y no en las demás? Pues está claro, en el Mercadeo de esos diputados, que buscan “sacar tajada” (Josu Erkoreka, portavoz parlamentario del PNV) y sus propios intereses de mantener la poltrona y no buscan satisfacer las necesidades de los ciudadanos a los que una vez pidieron su voto.

El PNV, un partido nacionalista, conservador y anquilosado en un pasado sin raíces. Su electorado es el típico ciudadano de clase acomodada, con ideas reaccionarias y nacionalista. Entonces, ¿por qué su partido apoya a un partido de izquierdas, progresista y que vela por la unidad de España? No me digáis porque busca lo mejor para sus ciudadanos, porque no hay quien digiera semejante bola. Es una vez más por el mercadeo de los diputados, os recuerdo amigos que próximamente habrá elecciones en aquella maravillosa tierra del norte de nuestro país.

En el mismo mercado encuadramos al BNG y al mercader del puesto de UPN que ha seguido las instrucciones de sus capataces. BNG y PSdG-PSOE socios de gobierno en Galicia, y UPN gobierna en minoría en Navarra, se ve claramente el mercado, ¿verdad?

De elogiar es la postura del diputado de UPN que saltándose las directrices de sus “jefezuelos” ha votado en conciencia y de acuerdo con los principio de su partido, que son los mismos que comparten y mantienen los navarros que le pusieron ahí. Y no hace falta más explicaciones, creo yo.

Manuel Martínez Sirvent

miércoles, 22 de octubre de 2008

"Memoria Histérica"

Desde hace ya algunos años, las teorías revisionistas de la guerra Civil Española han quedado obsoletas desde diversas líneas de investigación histórico-política.. Desafortunadamente, desde diversos sectores de la política actual de los que se ha apoderado una especie de “histeria colectiva”, se está volviendo a reabrir, de una forma insensible, las heridas de dicha cruenta guerra.

 Cuando alguien  rescata del pasado determinados recuerdos y rencillas, normalmente lo hace desde la perspectiva del rencor y el revanchismo ya que la sociedad democrática en la que vivimos está sustentada en todo lo contrario: el consenso, el fin de la división, la amnistía, el empezar desde cero, etc. Por tanto, la vuelta a estas obsoletas tesis revisionistas se trata si más de un deseo de volver a reabrir esas heridas del pasado que, con la afortunada llegada de la  democracia comenzaron a cicatrizarse.

Y todo esto suena un poco paradójico para mí puesto que en un país democrático el gobierno de turno debe luchar por cohesionar a la sociedad, unirla, fomentar la convivencia. Por lo que realizando políticas de ese tipo lo único que se consigue es dividir aun más la sociedad si cabe.

Pero el problema más grave ya no es la cohesión de la sociedad democrática, si no el hecho que se destine una gran cantidad de jueces, recursos y tiempo en esta pírrica batalla de Garzón auspiciado por el actual gobierno, cuando actualmente, uno de los principales de nuestro “Independiente” sistema judicial es el colapso en el que está inmerso al no dar abasto a todo el trabajo que tiene con todo lo que ello supone.

Es de sentido común saber en qué gastarme el dinero si en desenterrar muertos o en evitar que maltratadores, violadores y pederastas vuelvan a actuar. Esto a mí sí me produce histeria.

 

 

José María Martínez Sirvent