domingo, 28 de septiembre de 2008
De lo "social-democrata" a la "social democracia"
sábado, 20 de septiembre de 2008
La “mala educación”
Siempre he pensado que la libertad en la enseñanza ha ido unida al grado de democratización de un país. A más democratización, más libertad educativa. Suena tan simple… pero, la verdad, es que es un tema muy controvertido.
A lo largo de la historia del mundo contemporáneo (por no decir moderno y postmoderno) los distintos estados han intentado controlar la educación de sus ciudadanos de una forma muy descarada utilizando dos medios fundamentalmente: la no inversión en educación y, por tanto, la creación de una sociedad cuasi-analfabeta y muy manejable; y la financiación de la educación creando una dependencia total del estado, lo cual suponía lo siguiente: el adoctrinamiento de la sociedad.
Conforme avanzan los logros democráticos y sociales del siglo XX, se reclama una enseñanza libre. Una libertad de pensamiento que contrastaba con los sistemas educativos de regímenes tan dispares como la Alemania de Hitler, la Italia de Mussolini, la URSS de Stalin, la España de Franco o la Cuba de Castro (por citar algunos). Uno de los pilares fundamentales de dichos regímenes fue el control total de la educación que abarcaba desde el control de los docentes, la elaboración de los contenidos hasta la censura sistemática de autores y manuales. En todos estos regímenes se incluían materias y asignaturas cuyos objetivos eran la formación de alumnos y alumnas según el modelo de ciudadano establecido por dichos regímenes.
Con la llegada de la democracia, también van llegando avances en materia de libertad educativa y de enseñanza con presupuestos tan importantes y reconocidos como la potestad de los padres en la educación y enseñanza de sus hijos, es decir, ya no es el Estado el que educa a mi hijo, sino que yo delego a otros la educación de mis hijos. Otro asunto es la elección del currículo por parte del estado, asunto que siempre ha ido acompañado del silencio tácito de padres y educadores.
Si analizamos nuestro “democrático” sistema educativo, regulado desde Mayo de 2006 por la LOE, podemos ver una regresión a etapas anteriores de las que ya he hablado, en la introducción de una asignatura nueva y obligatoria llamada “Educación para la Ciudadanía”, la cual ha sido rechazada por padres, docentes y alumnos. No obstante, el gobierno actual se ha empeñado de forma radical en su imposición en las aulas a pesar de la gran oposición de la práctica mayoría de la sociedad española. Y yo quiero lanzar una pregunta al aire: ¿quién debe elaborar las leyes educativas, el poder político o los que saben de educación?
Observemos los siguientes datos: En los últimos 30 años ha habido en España 5 leyes educativas y en los últimos 15 años, tres leyes (Logse, Loce y Loe) consecuencia: España está a la cola de Europa en la formación académica de sus alumnos.
Con estas palabras, reivindico el consenso político en materia educativa y la dirección de la elaboración de las leyes educativas de una forma efectiva, sin intereses políticos ni partidistas, como única solución al acuciante problema de la enseñanza en nuestro país, lo cual es harto difícil.
Txema M S
domingo, 14 de septiembre de 2008
¿Quién le ha dicho a usted que yo quiero que lo hagas por mí?
Cuando uno tiene la desgracia de encontrarse con artículos de opinión como con el que yo me encontré hace unos días, se es consciente que sí, existe la Esquizofrenia Social y esta reside con especial gravedad en nuestro pais. Uno de mis más sabios profesores una vez me dijo que el periodista es una de las profesiones más detestables con la que la sociedad se podría encontrar. Evidentemente, no es que yo comparta su opinión, pero la verdad es que en muchas ocasiones quienes llenan lo periódicos de columnas son auténticos bobos que parecen llevar la visión distorsionada o que, sin más, debieran de dedicarse a otra cosa con más provecho, como por ejemplo la recojida de patatas, o en su defecto, de uva, ya que se acercan las esperadas comerciales navidades y pronto hay que celebrar el fin del 2008. Imagino que por esas fechas, en el ámbito de lo político seguirá siendo actualidad la famosa crisis a la que, en opinión de muchos, Zapatero nos ha conducido.
Ahora bien, ¿qué es la esquizofrenia social? La esquizofrenia social no es más que aquella enfermedad que muchos políticos nos otorgan. Sí, ha oido usted bien, es una enfermedad otorgada, que muchos políticos, y con ellos su entorno oculto, no diré no obstante de que color ni de que partido, pretenden insertar en la conciencia social, para dirigir a la masa a la más alta de sus pretensiones, el poder. Y es que el deseo de poder puede resultar el más rotundo de los pecados, y es en ese deseo, estimado Alejandro Llano, en donde se puede olvidar a los débiles a los que usted menciona en su bodrio artículo del pasado 12 de Septiembre. En ocasiones, me hace gracia la ligereza con la que algunos usan la palabra, o más bien, la expresión "no tener ética", como si vagamente se pudiera definir qué es la ética, o como si fueran ellos los que la poseyeran. Quizá sea ética los principios morales de su rancio cristianismo determinado a un neo-conservadurismo de pacotilla que usa a sus pobres y débiles cuando pueden sacar rentabilidad de ellos, y de igual modo el empleo de
Iván M.Ferrer
viernes, 12 de septiembre de 2008
Quitarse la careta...
Hace unos días escuché una crítica de un ciudadano de a pié contra la clase política en general en la que se quejaba de lo demagógicos que han llegado a ser y de las pocas soluciones que están aportando ante esta crisis que nuestro país está sufriendo. Otro aspecto que apuntó se refería a la excesiva burocratización y lo caro que sale esto a las arcas estatales: municipio, diputación, autonomía, congreso, senado, gobierno, etc. Un político, estoy sumamente seguro que tendría respuestas para todas estas críticas. Pero, ¿cuál es la misión de la política? ¿Ofrecer pan y circo? O ¿solucionar los problemas de la sociedad?
Estamos en unos tiempos en los que ya no basta con pertenecer a… o formar parte de….Se acabó el: “estoy en este partido porque va a ganar, o va tener representación”. Incluso los del “voto útil”. Quitémonos, por tanto la careta del prestigio, del a corto plazo y decidamos libremente qué queremos ser.
¿Es que somos unos sofistas mercenarios que sólo trabajan por dinero o reconocimiento? Yo, personalmente, prefiero corromper a la juventud diciéndoles que son libres, que pueden pensar de forma autónoma, que pueden elegir y que pueden opinar libremente. El primero que “corrompió a los jóvenes” (según decía su sentencia de muerte) fue Sócrates y lo mató el poder establecido.
Ese ágora desde el que Sócrates “corrompía” a la juventud es lo que pretende ser USDE, un lugar en el que se reivindica y se hace uso de la verdadera libertad de opinión mediante la discusión sana de ciudadanos comprometidos con la sociedad en la que les ha tocado vivir.
Txema